María Bejarano
El centro histórico de Jerez. Causas de despoblamiento

Introducción
Conocer el entorno donde se vive, es para mi gratificante y a la vez doloroso, si como en este caso es un barrio que se ha ido poco a poco despoblando. Las causas han sido varias.

Las bodegas
Podemos comenzar hablando de la influencia de la aparición de las bodegas en la zona. Se comenzó por el derribo de casas del barrio para la posterior construcción de cascos de bodega. Tenemos como ejemplo la calle Cordobeses llamada así tras la reconquista por ser poblada por caballeros cordobeses. Esta calle quedo totalmente trasformada, paso de ser una calle poblada a ser un simple paso para la salida del barrio de San Mateo hacia el de Santiago. Dentro de los cascos de bodegas quedaron algunas de las antiguas casas de la calle que posteriormente se utilizaron para alojar a familias de trabajadores de confianza de la familia Domecq donde han vivido hasta el año 2001 descendientes de los mencionados trabajadores, reubicados definitivamente en viviendas pertenecientes a la misma empresa en otros sectores de la ciudad.
Estos cascos de bodega ya sin actividad industrial y desalojados han sido vendidos para promociones urbanísticas. Solamente se rehabilitarán tres cascos de bodegas y el antiguo molino de aceite.

La prostitución
En las calles Rompechapines y Dr. Lillo (justo al lado de la Plaza de Belén donde estuvo ubicado el convento del mismo nombre y tras la desamortización de Mendizábal Cárcel provincial) existió hasta últimos de los años ochenta el problema de la prostitución. En estas dos calles se concentraba la mayoría de la prostitución de la ciudad. Tuvo mucho auge sobre todo con la llegada de los Americanos a la Base naval de Rota, asiduos clientes, este hecho trajo riqueza a la zona, que se llenó de comercios florecientes, años más tarde entró la droga en esta zona concreta, algunos hijos de prostitutas, algunas de ellas mismas y algunas de sus parejas se dedicaron al tráfico como consecuencia del propio consumo. En este momento comienza la inseguridad para los clientes habituales con lo que empiezan a desaparecer y con ellos el negocio. Todo queda en venta y consumo de droga.
Hoy día solo queda un gran solar que está destinado a un amplio proyecto de recuperación de la zona.

Deterioro de las viviendas
Las familias de mayor poder económico del barrio que habitaban casas señoriales, palacetes o casas palacio. Se trasladaron a la zona del centro comercial de la ciudad, Calle Porvera, Corredera etc. Estas casas se fueron destinando al alquiler, se hacían múltiples divisiones para la consecución de más, aunque diminutas viviendas individuales, con lo que una casa construida para ser habitada por una sola familia, podía alojar hasta veinte, con un mínimo de cinco miembros cada una.
Cada familia contaba con una o dos habitaciones como mucho, a las viviendas de dos habitaciones se les llamaba popularmente de sala y alcoba. Los servicios y las cocinas eran comunitarios ya que se utilizaban los únicos que existían en la primitiva casa.
A consecuencia de lo expuesto anteriormente, surge la necesidad de búsqueda de viviendas dignas en otros sectores.
En los años 60 se comenzaron a construir viviendas sociales en el extrarradio (Polígono de San Benito, La Granja, San Juan de Dios, la Coronación etc.). Donde pasaron ha vivir muchos de los vecinos del barrio de San Mateo y Santiago.
Las casas se volvieron a alquilar a personas cada vez de menor poder adquisitivo, con lo que se produjo un deterioro progresivo y cada vez más acusado de los inmuebles.
Algunos de ellos fueron abandonados por los inquilinos, y por los propietarios, y quedaron en ruina, surgiendo el peligro de los derrumbes.
Otros también en situación de ruina continuaban alquilados.
Hay propietarios que se dedican al alquiler como negocio que esperan que el plan de rehabilitación puesto en marcha por el ayuntamiento cambie su situación.
Otros solo sueñan con recuperar sus casas hoy perdidas ya que sus inquilinos tienen alquileres de renovación forzosa debido a que continúan con el sistema de renta antigua, con el agravante de que pagan mensualidades ridículas, y el propietario ni siquiera puede hacer frente a los gastos de mantenimiento de la casa.
Por otra parte los inquilinos que aún viven en estas casas se encuentran en pésimas condiciones ya que hoy en día es impensable que una vivienda no cuente con agua corriente o que los servicios sean comunitarios por poner algunos ejemplos.
A consecuencia de todo lo dicho la población ha ido disminuyendo y por ejemplo en la calle Liebre que conozco bien, ya que nací en ella, calculo que vivían hasta hace veinte años unas 225 personas y hoy en día solo habrá unas veinticinco en toda la calle incluyendo los vecinos de una casa recientemente rehabilitada con el plan de infravivienda.

Años 80
El entorno del barrio está rodeado de casas palacio, dos de ellos fueron rehabilitados en los años 80.
En el Palacio de Carrizosa ubicado en la plaza del mismo nombre, magníficamente rehabilitado se construyeron un gran número de viviendas vendidas con gran éxito, fue un principio de recuperación para el barrio, los antiguos vecinos vimos con ilusión la llegada de un cambio.
En la Plaza del Mercado se construyo un nuevo edificio que trajo más de 30 nuevas familias al barrio, pero justo junto al Palacio de Carrizosa se levantó un edificio de viviendas sociales a muy bajo precio que deterioró por completo la convivencia y tranquilidad en todo el barrio, lo que provocó de nuevo la marcha de muchos de los vecinos y pusieran a la venta o alquiler sus viviendas que con tanta ilusión habían comprado.
También se ha rehabilitado el Palacio Dávila en este caso para viviendas sociales, hoy en día completamente deteriorado de nuevo.
De nuevo existe un plan de infravivienda que ha empezado a dar fruto con la llegada de nuevos vecinos y realojos de antiguos vecinos del propio barrio que nunca quisieron marcharse. También se da el caso de personas que hace años emigraron a las barriadas y hoy han tenido la oportunidad de volver a su querido barrio.
Si todo sigue adelante tenemos la esperanza de recuperar la vida del Casco Histórico.

Vivencias de un barrio
Hablar del entorno donde yo nací y he vivido durante la mayor parte de mi vida es gratificante y a la vez doloroso, ya que el barrio se ha ido deteriorando y despoblando con el paso de los años. Por diferentes motivos, pero el primero y principal es el deterioro de los edificios.

El barrio de San Mateo enclavado en el corazón del Centro Histórico de Jerez, ha llegado a un estado de abandono lamentable en los últimos años, pero eso viene desde hace mucho tiempo los edificios se han ido deteriorando y prácticamente el barrio entero ha sido abandonado.
Quizás por ello no se han hecho “disparates” desde el punto de vista urbanístico, cuando al fin se ha empezado a rehabilitar se está haciendo bien, respetando el entorno y aprovechando las estructuras primitivas de las casas. Es muy triste ver tantas casas vacías, quedamos pocos que contra viento y marea hemos luchado y sufrido por quedarnos.

La casa de vecinos
Recuerdo las casas de vecinos antiguas, cuando estaban en mejores condiciones, en la mayoría de las ocasiones los vecinos vivían como en familia. Generalmente existía un patio central y alrededor se situaban las viviendas, las familias vivían casi siempre en dos habitaciones a las que se denominaba “sala y alcoba” y los servicios eran comunitarios al igual que las cocinas con lo cual no había agua corriente dentro de la vivienda.

La Cocina era grande y de uso común tenia tantos anafes como vecinos había, allí se guisaba “cuando había” y eso era algo que unía a las familias, si alguna no encendía la candela las demás sabían porque y entre todas colaboraban para que esa familia comiera caliente ese día, en otro momento sería otra la que necesitase ayuda.
También había peleas entre ellas, por los tendederos, por la limpieza de las zonas comunes, o por que algún niño rompía alguna maceta con la pelota que su dueña cuidaba con esmero.

Generalmente había un matrimonio mayor en la casa que eran los caseros a quien todo el mundo respetaba, ellos cobraban la casa a los vecinos y luego se lo entregaban al dueño o administrador cuando venía una vez al mes. Esto ya no es así ya que el sistema de vida que yo recuerdo de niña ha cambiado por completo.

Los vecinos
De mis vecinos contaría mil y una anécdota:
María Dolores
Madre inconsolable por la muerte de su hijo. Vestida de toda de negro, muy guapa, la recuerdo con un velo tupido que le tapaba parte de la cara y con una inmensa tristeza en el rostro, que vivió hasta entrados los años 60.
Se comentaba en el barrio que de joven tenía una casa de “tapadillo” así se denominaba aquí las casas a donde acudían los casados a reunirse con sus amantes, y que una de aquellas mujeres pidió a María Dolores que le preparara una pócima para matar a su marido, ella lo hizo pero por error su hijo la tomo pensando que era algún licor y murió.
No se si eso fue cierto o no, pero lo que no he podido olvidar es la cara de tristeza de María Dolores.

La Curra
Gitana, muy morena, bajita, que siempre llevaba una flor en el pelo y si no encontraba una flor se ponía lo que encontraba: desde un jaramago hasta una ortiga, bebía mucho y era incontrolable hacía lo que le daba la gana, mi marido pintor autodidacta por afición la pinto en cierta ocasión con una bombilla en la mano, ya que a todos pedía para beber menos a nosotros que como no le dábamos para eso, nos pedía una bombilla de nuestra droguería. Nos decía “tengo el cuartito muy oscuro”. Luego en la esquina la vendía a cualquiera para comprar lo de siempre.

Catalina
Señora calculadora y fría, odiaba a todo el mundo, desde joven había tenido amores de todas clases sobre todo entre los casados del barrio. Cuando murió hace unos años, no fue nadie a su entierro, en la iglesia dicen que solo estaban los empleados de la funeraria y un primo suyo que con engaño le quito todo lo que atesoraba.

María la Arbitraria y El Loco
El mote del segundo personaje venía heredado de su madre Paca la Loca (que nunca fue loca). Los dos cuando estaba terminantemente prohibido el carnaval, eran los únicos en toda la ciudad que se disfrazaban y salían por las calles del barrio y luego por el centro.

Rafaela la Borracha
Prostituta vieja, siempre ataviada con un pulcro delantal blanco y un rodete alto, últimamente usaba bastón, venía a pedirle al “Pantera” otro notable personaje del que hablaremos más adelante. Era muy devota de San Blas al que ella llamaba “San Brá”, los niños se burlaban de ella y ella intentaba pegarles con el bastón a la vez que soltaba una retahíla de improperios.

El Pantera
Millonario, de una familia bodeguera notable de la ciudad que en los años 40 rehabilitó el Palacio de San Blas ubicado en la calle del mismo nombre. Ese palacio fue en tiempos antiguos un hospital y en una capilla que existía en él había una imagen de San Blas que posteriormente se traslado a la parroquia de San Mateo donde aun hoy se le da culto. En Enero se celebra el día del santo siendo tradición la venta de cordones rojos atados a unas rosquillas de pan que según dicen protege de los males de garganta si te la comes.
Sería largo de contar todo lo que en su prolífica vida hizo este señor. En aquellos tiempos él rompió con su forma de ser y de actuar. Era un escándalo constante: juergas (con artistas y “príncipes” según él y gente de mal vivir) En cierta ocasión un guardia urbano le dio el alto y él lo atropelló con su coche, y lo llevo sobre el capó varios metros, cuando lo intentaron multar con 25 pts de la época él les dio 500 pts y todo quedo zanjado.
Cuando murió no le dejaron entrar en la iglesia antes de enterrarlo por orden expresa del señor obispo.

El Pringue
Famoso ratero que vivía en el nº9 de la Calle San Mateo
Y era tan famoso el como el número de la calle. Salía a robar por la noche al campo patatas, fruta, gallinas y se llevaba con el a los más jóvenes, las madres que podían evitaban que sus hijos entraran en la banda del Pringue pero algunos de ellos terminaron en la cárcel.
Dicen algunas antiguas vecinas que cuando en el verano se sentaban a la puerta de sus casas a tomar el fresco, pasaba el Pringue con sus secuaces con sacos, canastos etc y ellas les decían “Chiquillos donde vais con eso que os van a coger presos”.

El Chichirraca
Se llamaba Manuel Jiménez de los Santos, vivía en la Calle Liebre, 23 y tenía 9 hijos, contaban con una sola habitación que al menos era grande y permitía la división con una cortina, sus hijos lo recuerdan como un padre maravilloso, alegre y emprendedor.
A principios de los años 30 fue cobrador de un primitivo autobús de madera que desde el centro comercial de la ciudad iba hasta el barrio de San Mateo. Me contó uno de sus hijos que durante los sucesos de Casas Viejas, el citado autobús fue requisado para trasladar a los guardias de asalto hasta el lugar de los hechos, al poco tiempo de salir de Jerez se estropeó el autobús y un capitán autoritario creyendo que lo habían estropeado a propósito estuvo a punto de fusilarlos a él y al chofer.
Tras la guerra entró a trabajar en la Bodega Domecq. Cuenta su hijo que en aquella época cuando el equipo de fútbol Jerez jugaba fuera, él los acompañaba en el tren, se llevaba vino de la bodega para el camino y en los partidos invitaba a los locutores de radio que retransmitían el partido y le dejaban hacer propaganda del vino en la radio.
Cuando volvía el lunes a la bodega era un personaje famoso entre sus compañeros.
En cierta ocasión organizó una novillada con toreros serios, toreros bufos y un cuadro flamenco además de presentar una banda de música de la que era director sin saber absolutamente nada de música, vendió todas las entradas a amigos y compañeros, fue un éxito total.
En Navidad salía con toda la familia y vecinos, con una gran zambomba a la calle cantando villancicos e invitando a anís a todo el que se encontraba.

También había familias normales que no destacaban en nada excepto en ser buenos vecinos.

Los palacios
Existen una decena de Palacios o Casas Palaciegas que en tiempos fueron habitadas por antiguas familias la mayoría bodegueras de notables apellidos en la ciudad. Casi todos han sido abandonados o vendidos a excepción del Palacio de Camporreal en el que vive un heredero de la familia originaria, este Palacio se mantiene en óptimas condiciones e incluso ha sido escenario de rodaje de la conocida película “Volaverun”.

Palacio de Carrizosa hoy rehabilitado y habitado por veinte familias. Cuenta con zonas comunes como son jardines y patios además de inmensos corredores y escaleras señoriales.

Palacio de Riquelme (Plateresco) ubicado en la Plaza del Mercado, hoy en ruinas pero futura sede del Instituto de la Cultura.

Palacio Dávila rehabilitado para viviendas sociales y hoy en día de nuevo en estado de semiruina.

Palacio de Pemartín antigua casa del S XV, de esta época solo conserva el artesonado mudejar de la entrada ya que en el S XVIII se reformó en su todalidad para construir el actual palacio de estilo barroco, actualmente sede del Centro Andaluz de Flamenco perteneciente a la Junta de Andalucía.

Palacio de Bertemati Barroco, ha sido durante muchos años una residencia para señoritas regentada por una congregación de monjas actualmente en restauración para albergar la vivienda del actual obispo.

Palacio de San Blas ubicado en la calle de su nombre y adquirido para la construcción de un hotel de lujo.

Casa Palacio de las Cadenas Calle San Juan, allí nació el fundador de la Cartuja de Jerez Alberto Obertos de Valeto.

En la Plaza Orbaneja nos encontramos con un Palacio del S XV casi derruido descubierto por la Directora del Museo Arqueológico de Jerez.

En la Plaza de Belén existe otro Palacio perteneciente a la familia de Domecq Williams.

En la Plaza de San Lucas en rehabilitación un palacio descubierto con las obras por su propietario Manuel de la Quintana.

En todos estos palacios cuando estaban habitados por sus primitivos dueños trabajaban un gran número de criados lavanderas, cocineras, jardineros, cocheros etc que eran vecinos del barrio y vivían en casas populares cercanas en muchos casos propiedad de los propios señores.
También existían numerosos comercios prósperos gracias a la riqueza que esta abundante población generaba.

Primeros traslados
Tras la desamortización de Mendizábal un convento que existía en la plaza de Belén se convirtió en cárcel provincial. Esto supuso el abandono de palacios y casas palacio debido a lo desagradable que era tener ante tus ojos las ejecuciones publicas, existen documentación gráfica de ejecuciones a garrote vil en la Plaza de Belén y en la Plaza del Mercado.

El segundo traslado
En Jerez se han construido numerosas viviendas sociales, la mayoría fuera del Centro Histórico (Federico Mayo, San Telmo, la Granja, Polígono de San Benito) y a esas zonas se han trasladado la mayoría de vecinos del barrio.
Los dueños de las casas desocupadas vuelven a alquilar en condiciones cada vez peores, los inquilinos tienen la esperanza de que al vivir en casas que están prácticamente en ruinas sean incluidos en alguna promoción de viviendas sociales del ayuntamiento.
Por otra parte la mayoría de los edificios están cerrados en la actualidad debido a su estado de ruina.

La rehabilitación
Desde hace varios años se ha comenzado con la rehabilitación de algunos de los edificios y casas de vecinos, con el Plan de Infravivienda de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Jerez. Este plan de rehabilitación esta respetando y rescatando antiguas estructuras, arcos, artesonados, patios, columnas etc.
Pero lo más importante es que las personas que están ocupando esas nuevas viviendas rehabilitadas son antiguos vecinos del barrio o incluso de esa propia vivienda.

También particulares han adquirido inmuebles en la zona y algunos están aun en proceso de restauración como por ejemplo en Plaza San Lucas existe una antigua casa de vecinos adquirida por un particular que ha resultado ser un antiguo palacio, se está consiguiendo rescatar toda la estructura primitiva oculta bajo falsos techos y tabiques.

No se si he sabido transmitir con nitidez lo que conozco de mi barrio de primera mano, de boca de mis vecinos o por la continua lectura de libros de historia, tendría que contar muchas cosas más pero eso sería extenderse demasiado.
Lo importante es que conozcáis el alma de mi barrio y eso no hay palabras para expresarlo.