Manuel Collado

Orígenes históricos y formación de la ciudad histórica

Sobre asentamientos históricos anteriores, la ciudad de Jerez tal como hoy la conocemos, tiene un origen claramente islámico. Sin embargo, a partir de su conquista por la corona de Castilla, en 1264, su desarrollo urbano toma un nuevo rumbo.

Como todas las ciudades fundadas en esa época, su vocación y razón de ser estuvieron siempre ligadas a su origen como fortaleza y mercado. Su vertiente militar la perdió en gran medida a raíz de la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos aunque, durante siglos, se mantuvo la continua preparación para la guerra de los caballeros jerezanos, lo que dio origen a interesantes juegos y competiciones ecuestres. La componente comercial y mercantil nunca la perdió, pues siempre ha sido la salida natural de los productos cultivados en su extenso término municipal, y de su tradicional industria vitivinícola. La proximidad al mar propició desde muy antiguo una pujante actividad comercial exterior, fundamentalmente con el Norte de Europa.

Un rápido vistazo sobre el plano de la ciudad permite definir las diversas estructuras y elementos históricos que la componen. La medina es un fragmento urbano compacto, con una morfología urbana abigarrada compuesta por calles estrechas y tortuosas. El conjunto está rodeado por una muralla almohade fabricada en tapial, que abarca una superficie de 84 hectáreas. De este modo se conforma un recinto cuadrangular con cuatro puertas, conservado en buena parte; aunque el caserío adosado a sus muros impide parcialmente su contemplación.

En el extremo sudeste se encuentra el alcázar o palacio fortificado, hoy en avanzado proceso de recuperación, donde se pueden ver la mezquita, los baños, la torre del homenaje, la torre octógona, estructuras palaciegas, el molino, y otras numerosas construcciones auxiliares. Destaca por su volumen el Palacio de Villavicencio edificado por esta familia entre los siglos diecisiete y dieciocho.

Extramuros de la ciudad, como era habitual en las ciudades medievales, se ubican dos conventos: uno de predicadores dominicos y, en dirección opuesta, otro de mendicantes franciscanos. Los primeros se instalaron junto a la Puerta de Sevilla y los segundos, junto a la del Real. No mucho después se instala un tercero de los mercedarios, también extramuros entre las puertas de Santiago y Rota.

Hacia el Oeste se desarrolla el arrabal de Santiago y hacia el Este el de San Miguel, mucho más extenso. Ambos se estructuran en torno a los caminos que partían de las puertas de la ciudad.

Entre el núcleo medieval y el arrabal de San Miguel quedó un espacio vacío, llamado El Arenal que se utilizaba, entre otras cosas, para efectuar diversos juegos y competiciones ecuestres a los que nos hemos referido anteriormente. A lo largo de los años se va perfilando y definiendo este espacio mediante las edificaciones que lo delimitan, hasta tomar el carácter que todavía hoy conserva de verdadera plaza mayor.

No obstante es en el siglo XIX, cuando una serie de avatares históricos van a modificar sustancialmente la morfología de la ciudad. En un primer momento, la emancipación americana, provoca la llegada a Jerez de un grupo significativo de acaudalados comerciantes muchos de ellos extranjeros –por la decadencia comercial de Cádiz- y la repatriación de una serie de familias “indianas” que invierten sus notables fortunas en la adquisición de viñas y en la construcción de imponentes bodegas, que integran a menudo bien cuidados jardines, proporcionando a la ciudad un aspecto inconfundible que todavía hoy se mantiene. De esta manera, las 44 bodegas de mediados del XVIII se habían elevado a 250 en 1811 y en 1837 pasaban ya de las 500 con lo que se conformó un peculiar cinturón industrial que actuó, urbanísticamente, como una segunda muralla.

Junto a estas inversiones en el negocio vinícola, fueron las sucesivas desamortizaciones del siglo XIX las que más transformaron el espacio urbano, por el importante mercado que abren con la especulación del suelo y por el destino “utilitario” que se le dio a una parte significativa de los inmuebles desamortizados.

Resultado de estas desamortizaciones fue la aparición de varias plazas en la compacta trama medieval, resultado del derribo de varios conventos: plaza de las Monjas Victorias, plaza del Banco y plaza del Progreso.

Prácticamente, la ciudad existente a finales del siglo XIX se corresponde con la delimitación declarada como Conjunto Histórico-Artístico.

Patrimonialmente Jerez es una ciudad enormemente rica. Dispone de importantes restos de la ciudad islámica como el alcázar y amplios lienzos de la muralla almohade. Así mismo, todo su casco histórico se halla salpicado de un importante conjunto de iglesias y conventos medievales, así como de edificios renacentistas y barrocos, tanto de carácter civil como religioso. Por último reseñar el amplio caserío perteneciente fundamentalmente a los siglos XVIII y XIX, con unas características tipológicas propias, que conforma la trama fundamental de la ciudad histórica. Dentro de este grupo habría que destacar el conjunto de casas-palacio construidas por los industriales bodegueros y por la nobleza local en la segunda mitad del XVIII.

El proceso de planificación urbanística

La planificación urbanística pre-democrática y diagnóstico de la situación obtenida.

Previo a la constitución de los ayuntamientos democráticos en 1979, la ciudad contó con dos planes generales aprobados en 1959 y 1969 respectivamente. Ambos planes, como era habitual en aquellas fechas, tienen un carácter expansionista, en detrimento de la ciudad consolidada. Esto se aprecia de forma especialmente significativa en el de 1969 que se redactó en pleno boom de natalidad y en el inicio de un proceso expansionista de la industria bodeguera.

Se plantean en ambos, unos enormes aumentos del volumen edificable en la ciudad consolidada y se planifican unos nuevos viarios, pensados para el tráfico rodado en detrimento del peatón, lo supuso la aparición de unos retranqueos realmente salvajes, para obtener calles con ancho mínimo de ocho metros.

El nuevo mercado de viviendas en la periferia caló en los ciudadanos, que vivían hacinados en las casas de vecinos sin las mínimas condiciones de habitabilidad. Aquí se inició un proceso de despoblación del casco antiguo que apenas empezamos a invertir ahora. Sin embargo, este perjuicio que ocasionó la nueva periferia a la ciudad consolidada tuvo un aspecto positivo para ésta y es que no prodigaron en exceso las intervenciones inmobiliarias que, con los parámetros que se manejaban, hubieran aniquilado lo que hoy entendemos como Centro Histórico.

El Plan General de 1984 y la creación de la Gerencia Municipal de Urbanismo.

Cuando en 1979 se instaura el régimen de representación democrática en los ayuntamientos, la nueva corporación se interesa inmediatamente por el estado del urbanismo de la ciudad. Este interés, en principio, fue común a muchas otras ciudades de la Comunidad Andaluza, siendo pocas, sin embargo, las que pudieron recomponer su rumbo con diligencia y agilidad. El Ayuntamiento crea de inmediato el Gabinete de Planeamiento, ente municipal que se habría de encargar de la redacción del nuevo ordenamiento urbanístico. Ordenamiento cuyo resultado final, el P.G.O.U. de 1984, es el resumen de diversas aprobaciones de documentos parciales que permitirían, no sólo la aplicación escalonada de los nuevos enunciados (y por tanto dulcificada su puesta en práctica), sino que no se dejaba la ciudad paralizada en virtud de la supresión preceptiva de las licencias (y por tanto la consiguiente suspensión de la actividad constructiva tan importante en la organización económica de las ciudades y del Estado Español).

Es entonces que a partir de esta estrategia de puesta en vigor de los nuevos principios urbanísticos, cada uno de los sucesivos documentos de ordenación recorrerán todo un proceso de participación (el legalmente establecido por la Ley del Suelo reforzado por la voluntad municipal anteriormente explicada) que permitirá alcanzar un resultado que se ajustará en gran medida a los deseos comunes a la gran mayoría de los ciudadanos.

Estos documentos fueron tres: el Plan Especial de Reforma Interior del Casco Antiguo, P.E.R.I., cuyo ámbito de aplicación era el recinto intramuros de la ciudad, probablemente la zona que más urgente intervención planificadora demandada por el peligro que su deterioro progresivo suponía, la II Modificación del Plan del 69, que corregía el P.E.R.I. y ampliaba su aplicación a los límites de la ciudad del XIX, y finalmente el P.G.O.U. que fundía éstos con las propuestas y objetivos para todo el término municipal en los que paralelamente se venía trabajando.

Como se ha explicado anteriormente, al mismo tiempo que se trabajaba en la redacción del nuevo planeamiento se estudiaba la creación del instrumento que habría de aplicar al planeamiento: la Gerencia Municipal de Urbanismo.

Este organismo habría de ser el encargado de poner en práctica todos aquellos objetivos, ilusiones, deseos que durante el proceso de planeamiento iban siendo concretados y concertados por la Corporación Municipal y los ciudadanos; principios básicos sobre los que habrían de estar (estaban) articuladas las medidas de planeamiento

El Plan General de 1995

El estudio del Conjunto Histórico dentro del Plan General respondió a los requerimientos derivados de la Legislación del Patrimonio Histórico, de tal forma, que la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía informó favorablemente el Plan General Municipal de Ordenación sin introducir o exigir modificación alguna en las propuestas municipales.

Fundamentalmente el estudio del Conjunto Histórico en el Plan General se realizó a través de seis áreas de análisis que a continuación enumeramos: Bodegas, Edificios singulares, Bienes de Interés Cultural, Areas residenciales, Zona de servidumbre de la Muralla y Sistema de espacios públicos.

Cada uno de estos estudios sectoriales analizó una realidad parcial y estableció una precatalogación detectando los elementos más valiosos y las piezas o tejidos muertos o discordantes. La puesta en relación de las conclusiones de unos estudios con los otros y su inserción dentro de la dinámica urbanística del conjunto de la ciudad es lo que al final llevó a la definición de las propuestas de protección/intervención, estableciéndose la catalogación definitiva y el diseño de las áreas a reformar mediante las correspondientes Unidades de Ejecución.

El Plan Especial Belén-Benavente

El área Belén-Benavente ocupa una zona situada prácticamente en el centro del Centro Histórico, enclavándose al norte de los barrios de "La Catedral" y "El Beaterio", al sur de "San Juan", al oeste de "San Marcos" y al este de "Camporreal" y "San Lucas".

El área de actuación constituye una zona intramuros de la ciudad histórica (situada dentro del perímetro de la antigua muralla Almohade), cuya delimitación se engloba dentro de las calles Cuesta del Arroyo, Espíritu Santo, Flores, Benavente Alto, San Honorio, Luis de Ysasi, Plaza de Peones y San Fernando.

El Barrio ha pasado por las mismas vicisitudes históricas que el resto del recinto intramuros, viviendo alternativamente períodos de esplendor y decadencia.

Conclusiones obtenidas tras estos años de gestión urbanística. Necesidad de una nueva forma de planificar la intervención en los centros históricos: el plan de promoción integral centro histórico

Toda intervención municipal en un área urbana degradada debe responder a un objetivo, a una estrategia previa. De lo contrario se convierten en actuaciones aisladas y puntuales que no tienen más valor que los resultados directos e inmediatos de cada una de ellas. Sin embargo, si cada una de las intervenciones responden a un planteamiento global y único, producirán a su vez efectos indirectos y multiplicadores

Como se ha visto en los puntos anteriores, la intervención municipal en el Casco Antiguo ha sido bastante notable, a pesar de la casi inexistencia de ayudas de otras administraciones y al limitado impacto de la iniciativa privada. Sin embargo, los resultados obtenidos, con ser importantes, no han sido los esperados quizá por el carácter disperso de las intervenciones.

De esta forma pensamos que es imprescindible dotarse de un instrumento adecuado en el que se plasmen, de una parte, los principios de la política municipal en materia de regeneración económica y social, y por otra parte las actuaciones urbanísticas y de protección del Patrimonio Histórico. En él se establecerían los objetivos, se formularían las propuestas concretas y se establecerían los medios económicos necesarios y los plazos para conseguirlo.

Este instrumento de política municipal en el Conjunto Histórico debe ser, por tanto, algo más que el planeamiento urbanístico y de protección. El Plan debe ser un instrumento de carácter integral que dé sentido a todas las intervenciones, públicas y privadas en el Conjunto Histórico.

El Plan de Promoción Integral del Centro Histórico debe ser un documento marco donde se integren otros de carácter más especializados como son, por ejemplo, los de carácter urbanístico.

Las líneas maestras de esta compleja política de intervención y su posterior desarrollo deben ser el resultado de un proceso participativo donde se integren todos los interlocutores sociales, económicos y profesionales de la ciudad. La participación de los interlocutores involucrados no debe limitarse a recibir información de cómo ha quedado elaborado el documento sino que deben participar en el propio proceso de elaboración.

La amplitud de interlocutores implicados puede hacer aconsejable la creación de comisiones sectoriales de trabajo. Sin embargo, consideramos que al final todos deben implicarse en la globalidad del proyecto pues, en última instancia, afectará a todos en su conjunto.

Análisis estratégico del centro histórico: puntos fuertes y puntos débiles

Antes de plantear una estrategia de intervención integral para el casco antiguo es imprescindible conocer sus puntos débiles, contra los que habrá que luchar, y los puntos fuertes con que cuente, en los que deberemos apoyarnos para su desarrollo.

Puntos débiles del centro histórico:

Tras un análisis pormenorizado de la problemática detectada en cada uno de los barrios que constituyen el Centro Histórico, los problemas se pueden englobar en una serie de puntos genéricos lo que nos permitirá, más adelante, plantear una estrategia para obtener unos objetivos deseados. Resumiendo la problemática particular en apartados más generales, el resultado sería:

· Despoblamiento de la zona y envejecimiento de la población:

· Bajo nivel cultural y de formación:

· Mínima actividad económica y alto índice de paro:

· Inseguridad ciudadana:

· Aislamiento funcional:

· Déficit de equipamientos:

· Degradación medioambiental y falta de sostenibilidad en el desarrollo:

· Degradación física del área:

· Percepción negativa externa de la zona:

Puntos fuertes del centro histórico:

A priori, la zona tiene una serie de características particulares que le proporcionan una capacidad potencial innegable de regeneración:

· Se trata de un Conjunto Histórico-Artístico declarado y tiene, por tanto, un valor urbanístico y patrimonial importante. Su prolongado abandono ha tenido como valor positivo el que la renovación del caserío haya sido bastante limitada.

· Existe un importante conjunto de edificios de gran riqueza artística. Muchos de ellos se encuentran en desuso y pueden ser recuperados para dar servicio a la comunidad.

· Existe también un considerable número de cascos de bodegas desocupados, que también son susceptibles de contener los más diversos usos, dadas sus especiales condiciones tipológicas.

· La zona cuenta ricos complejos espaciales públicos de gran calidad, aunque de tamaño limitado. Normalmente se encuentran ligados a edificios singulares.

· Gracias a la labor desarrollada en los últimos años, especialmente mediante el Registro Municipal de Solares, la administración municipal cuenta con numerosos edificios y solares en la zona para contener los usos que se estimen necesarios.

· El despoblamiento actual tiene como ventaja que la zona presenta una gran capacidad de absorción residencial.

El Centro Histórico participa, así mismo, de las potencialidades de Jerez como ciudad. Se encuentra muy bien comunicada por carretera, ferrocarril o por vía aérea, al disponer la ciudad de aeropuerto. La proximidad tanto a la costa gaditana, en plena expansión turística, como a la sierra de Cádiz con sus pueblos blancos y el turismo rural, le confieren unas posibilidades turísticas potenciales aún no suficientemente desarrolladas. Esta potencialidad iría ligada a sus tradicionales valores: Vinos, caballos y riqueza patrimonial. Al estar buena parte de este potencial situado en el Centro Histórico parece obvio que este es uno de los caminos a seguir para la regeneración de la zona.

El otro aspecto importante a explotar es el carácter de centralidad con respecto a la ciudad que todavía tiene parte del Centro Histórico. La ampliación de la oferta comercial, de servicios y de ocio a todo el ámbito, debe ser el otro pilar fundamental de intervención.

Pero para conseguir estos objetivos no son suficientes las acciones puntuales, por muy importantes que estas sean. Es fundamental realizar actuaciones coordinadas y coincidentes unas veces en el espacio y otras en el tiempo, para obtener la mayor sinergia.

El análisis del área con este punto de vista nos ha llevado a detectar lo que vamos a denominar potencialidades espaciales. Las podemos definir como ámbitos espaciales más o menos extensos, donde se concentran una serie de edificios y espacios libres, que mediante unos usos adecuados, pueden tener una capacidad clara de regenerar el tejido urbano y expandir este proceso regenerador.

Desarrollo de la propuesta

La propuesta se desarrolla, como no podía ser de otra forma, en los tres campos de acción que conforman la realidad urbana: Lo construido, el medio urbano público (lo no construido) y la trama social que ocupa y da sentido a los otros dos aspectos.

La estrategia sobre lo construido se desarrolla mediante dos ejes prioritarios de acción, el primero centrado en la vivienda y el segundo sobre el patrimonio histórico edificado.

El medio urbano se articula también en dos ejes el primero centrado fundamentalmente en la realidad física de los espacios públicos y medio ambiente urbano, y el segundo que se centra en el propio uso y movilidad a través de esos espacios y viales.

La trama social se aborda, así mismo, mediante sendos ejes prioritarios destinados a profundizar en la igualdad e integración social, con especial incidencia en los grupos más desfavorecidos.

Por último se define un eje de actuación que desarrolla todos los aspectos en torno a la redacción, gestión y seguimiento de este Plan con un claro objetivo de buscar la participación real de la sociedad, tanto desde el punto de vista del ciudadano como ente individual, como por los diversos colectivos y asociaciones de carácter más sectorial y especializado en que se vertebra nuestra sociedad.

Estos Ejes prioritarios de carácter ciertamente general que estructuran el Plan, se articulan a su vez en medidas de carácter más concreto y que se desarrollan posteriormente en proyectos específicos que permitirán conseguir los objetivos marcados. Los proyectos una vez definidos en su totalidad y aceptados por el conjunto de la sociedad, permitirán establecer un programa de actuación donde se planificarán temporalmente las actuaciones y se cuantificarán económicamente.

EJE1. Recuperación y rehabilitación del parque de viviendas, mejora de la calidad de vida de los residentes y aumento de la capacidad residencial del área.

Medida 1.1. Desarrollo del Área de Rehabilitación Concertada "Entorno de San Mateo - Santiago"

Medida 1.2. Aplicación de programas de rehabilitación en el resto del Casco Antiguo

EJE 2. Recuperación y conservación del patrimonio histórico.

Medida 2.1. Carta Arqueológica

Medida 2.2. Plan Director de Patrimonio

Medida 2.3. Intervenciones directas en el Patrimonio Histórico

EJE 3. Medio ambiente y renovación urbana.

Medida 3.1. Rehabilitación y puesta en valor de espacios públicos

Medida 3.2. Reurbanización de calles y mejora de infraestructuras

Medida 3.3. Plan integral de recogida selectiva de residuos sólidos urbanos

Medida 3.4. Plan para el fomento de la rehabilitación arquitectónica sostenible

EJE 4. Accesibilidad, movilidad y transporte público.

Medida 4.1. Propuesta de integración del ámbito en la red de Transporte Público de la ciudad

Medida 4.2. Limitación de la incidencia del vehículo privado en la zona

Medida 4.3. Plan de dotación de aparcamientos para residentes y trabajadores

EJE 5. Fomento de la igualdad e integración social.

Medida 5.1. Planes de formación general y profesional

Medida 5.2. Creación y mejora de servicios sociales para colectivos desfavorecidos

Medida 5.3. Plan municipal de accesibilidad y eliminación de barreras arquitectónicas

EJE 6. Desarrollo económico y empleo.

Medida 6.1. Aprovechamiento de la potencialidad cultural, turística y de ocio de la zona

Medida 6.2. Apoyo a la actividad empresarial y al comercio

EJE 7. Evaluación, gestión y seguimiento del Plan Integral.

Medida 7.1. Fomento de la participación ciudadana en el Plan Integral

Medida 7.2. Definición de indicadores que permitan hacer un seguimiento y evaluación del cumplimiento de las previsiones del Plan.

Medida 7.3. Creación de un órgano de gestión del Plan (Agencia del Centro Histórico)

Medida 7.4. Creación de una Comisión de seguimiento y evaluación

La propuesta que aquí se presenta debe entenderse como un documento de partida para el debate. Este es uno de los motivos por los que se han estructurado las propuestas mediante unos Ejes y Medidas, en cierto modo sectoriales, que permiten la constitución de grupos de trabajo especializados. En cualquier caso esto no quiere decir, en modo alguno, que tengan carácter estanco unos con otros sino, más bien al contrario, que existe una profunda componente transversal en las propuestas que las integra notablemente.

Por último, es importante insistir de nuevo en la importancia que tiene la participación pública en el debate y elaboración del Plan, pues sólo así podrá responder éste a los problemas reales con los que la sociedad se enfrenta en este singular trozo de nuestra ciudad.

El nuevo órgano de gestión del centro histórico: la agencia del centro histórico

Como ha podido observarse, la complejidad y amplitud de los campos de trabajo que abre el Plan de Promoción Integral del Centro Histórico trasciende lo estrictamente urbanístico.

De esta forma, una vez consolidadas las funciones urbanísticas y en función de las acciones que marque el Plan de Promoción Integral antes descrito, el Área de Centro Histórico de la GMU está llamado a convertirse en una Empresa Pública u Organismo Autónomo Municipal con competencias, dentro del Centro Histórico, que hoy se reparten por diversas delegaciones municipales.

La Agencia del Centro Histórico, posible nuevo nombre más acorde con sus nuevas funciones, no debería ser un organismo autónomo "más" sino que, dentro de un ámbito urbano concreto (el Centro Histórico), tendría un carácter integrador y de unidad de gestión. Esto repercutirá, sin duda, en una mayor convergencia entre las diversas políticas sectoriales municipales y una mayor eficiencia hacia el ciudadano.

Como tal Empresa Pública u Organismo Autónomo Municipal la Agencia deberá contar con los correspondientes Estatutos y Órganos de Gobierno propios.

Este nuevo paso en la evolución de la gestión en el Centro Histórico deberá concretarse en un futuro inmediato en paralelo a las directrices que marque el Plan de Promoción Integral antes descrito.